
| Espacio natural |
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Sant Antoni de Portmany
Importante puerto de la ruta de la sal, la gran bahía marca la orientación del pueblo. El recientemente renovado paseo marítimo, nos acerca desde Caló des Moro, a la playa del Arenal y Es Pouet a través de la punta del Molí. Desde el paseo también parten diferentes barcos con acceso a tranquilas y resguardadas calas. Parajes de ensueño como Cala Salada, Cala Gració o Cala Comte nos permite disfrutar de sus aguas cristalinas en un ambiente de calma. Y después de una de sus inolvidables puestas de sol sobre el mar, Sant Antoni se transforma en escenario de una amplia gama de vida nocturna… ofreciendo así diferentes actividades para cada tipo de público. Desde Sant Antoni también podemos realizar visitas a los pueblos cercanos que configuran el municipio. Sant Rafel esta declarada zona de interés artesanal, donde aparte de su cerámica de inspiración púnica y tradicional, también de desarrollan otras tendencias mas actuales. Desde Santa Agnès podemos contemplar los islotes de Conillera, la isla del Bosc o Esparta y sus almendros en flor del plano de Corona ofrecen un espectáculo único. Finalmente, Sant Mateu se consolida como la tierra del vino, aquí se encuentran diferentes bodegas y posee una denominación geográfica de la tierra de Ibiza.
Ibiza Delimitado por 210 kilómetros de costa, la isla de Ibiza guarda innumerables opciones. Al margen de las numerosas playas y calas, el interior sigue ofreciendo un encanto especial donde se pueden realizar excursiones y visitas a pueblos en los que la prisa no tiene cabida. En la capital destaca parte antigua de la ciudad, conocida como Dalt Vila, donde se encuentra la más importante necrópolis púnica del Mediterráneo. La fortificación que defendía la ciudad de los ataques marinos, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1999. A través de la playa de Bossa nos acercamos al vecino pueblo de Sant Jordi, donde se encuentran las salinas que en 1995 fueron declaradas Parque Natural y que nos recuerdan el pasado comercial de la isla. Muy cerca encontramos el poblado fenicio de Sa Caleta, fundado en el siglo VII a.C. En el municipio de Sant Josep se encontramos la montaña más alta de la isla, llamada Sa Talaia y que cuenta con 475 metros de altitud.
Merece la pena desviarse hacia el oeste para poder observar los islotes que configuran la reserva natural de Es Vedrá, Es Vedranell y los islotes de poniente, antes de regresar hacia Sant Agustí donde descubriremos su bella iglesia blanca del siglo XIX. En el norte de la isla encontramos el municipio de Sant Joan, donde sus paisajes de costa, torres de defensa, pozos y cuevas son las protagonistas. Las impresionantes vistas desde Sant Miquel nos muestran una visión diferente con sus escarpados acantilados y resguardan las limpias aguas de las playas de Portinatx, Port de Sant Miquel y Sant Vicent. Finalmente, Santa Eulalia se encuentra en la parte oriental y cuenta con el único río de la isla, que fue gran importancia para los regadíos y los molinos de harina. Aquí se encuentra el Puig de Missa, que a principios del siglo XX fue declarado “paraje pintoresco” y que actualmente alberga el Museo Etnológico de Ibiza y Formentera. Muy cerca podemos visitar el mercadillo hippie de las Dalias, en Sant Carles, como herencia del movimiento que se hizo popular en los años 60. Y no debemos olvidar el pueblo de Santa Gertrudis que, además de marcar el centro geográfico de la isla, posee también la espadaña más grande de todas las iglesias de Ibiza.
Islas Baleares En pleno mar Mediterráneo y tras el boom turístico de los años 60, las Islas Baleares se han convertido en un importante destino. En sus 1428 kilómetros de costa cuenta con 375 calas y playas, pero aun siendo este el principal de sus atractivos, las regiones interiores mantiene un reconocimiento similar.
Al norte de Mallorca se encuentra la isla de Menorca, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993. Durante su larga historia, fueron muchos los pueblos que la ocuparon al igual que el resto de las islas, pero destaca de forma curiosa los casi 100 años que las tropas inglesas tuvieron el control. Reflejo de esta dilatada historia insular son las centenarias fiestas patronales, celebrándose algunas desde el siglo XIV. El impacto del turismo fue tardío, por lo que encontramos aquí algunos de los parajes naturales mejores conservados, con agrestes playas de arena roja en el norte y barrancos y calas de arena blanca en el sur. Al sur de Ibiza, Formentera es una isla repleta de playas y barrancos de gran belleza. En el extremo oriental destaca el alto de la Mola con 192 metros y un faro casi mágico. Desde allá podemos observar la silueta de la isla con sus paradisíacas playas de blanca arena de Illetes, Llevant, Es Arenal o Mitjorn. El estrecho que separa las Pitiusas, conforma la Reserva Marina de Freus que desde 1999 pretende proteger los ecosistemas de la zona, y entre estas cabe destacar las praderas de posidonia por ser un bien Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO.
Finalmente y desde 1991, en el Archipiélago de Cabrera se encuentra uno de los dos Parque Nacional Marítimo Terrestre. Se compone de una veintena de islas e islotes con acceso restringido de gran valor ecológico que también ha sido declarada Zona de Especial Protección para las Aves. |
